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Europa Unida – La Economía Unitarista

La Economía Unitarista

http://www.europa-unida.org/

La economía unitarista busca unir todos los factores de extracción, producción y distribución de los bienes en una unidad indivisible administrada por el estado en donde todos los miembros de la sociedad sean partícipes y beneficiarios de lo producido. En el sistema económico que proponemos, la competitividad, la cultura individualista y absurda que crea miseria moral y económica es superada por una plataforma de producción planificada y administrada por expertos que saben lo que la sociedad necesita realmente.

Nuestra teoría económica es una alternativa real en contra de las teorías liberales y capitalistas que defienden lo que históricamente ha sido un error. La ilusión individualista de que es posible que una sociedad se realice plenamente y alcance un correcto y ordenado desarrollo cuando todos sus integrantes actúan de forma aleatoria sin ninguna meta colectiva a medio o largo plazo, ha conducido a las sociedades europeas a grandes injusticias sociales y a una situación económica precaria para la mayoría de la población.

La economía de mercado ha sido incapaz de poder desarrollarse sin perjudicar gravemente el medio ambiente, la salud física y psíquica de los europeos y sobre todo, ha sido incapaz de crear bienestar y desarrollo a la civilización europea como conjunto. Al contrario, ha atomizado, desvirtuado y empobrecido la civilización europea. Nuestro sistema económico se presenta como una alternativa sin fallos ni inconvenientes de ningún tipo que puedan hacerla indeseable de alguna manera. Es un planteamiento que en su sencilla lógica alberga el bienestar y el desarrollo planificado que Europa necesita.

En la economía unitarista no existe el paro. El estado emplea a todos los miembros de la sociedad en situación de trabajar automáticamente en donde se requiera más personal. El tiempo máximo que un integrante de la sociedad está desempleado es lo que tarda el estado en resituarlo en su nueva tarea, la cual puede ser similar a la anterior con lo que el integrante de la sociedad se integraría rápidamente a su nueva función o diferente con lo que el integrante disfrutara de nuevas experiencias en su vida.

La economía unitaria reduce a lo mínimo el número de horas de trabajo necesarias para que la sociedad funcione. La mayoría de horas de trabajo dentro de la economía de mercado no se destinan a la creación de riqueza y de bienestar, se destinan a mantener la economía individualista. Nuestro sistema económico al ser una única organización productiva que engloba a todos los integrantes de la sociedad, no tiene gastos innecesarios. No hay gastos de publicidad porque no hay empresas con las que competir ni la necesidad de hacer desear a la población más de lo que se necesita. No hay gastos de almacenamiento porque se produce a medida que se necesita. No hay gastos de márquetin porque no se necesita disfrazar a los productos de necesarios. No hay excesivos gastos de transporte porque los grandes órganos productivos de la estructura social de producción funcionan de forma mayorista.

La economía unitaria de forma lógica creara objetos de mayor calidad que la economía de mercado. En la economía de mercado los productos no están fabricados con la calidad máxima posible sino con la calidad requerida para que puedan venderse lo antes posible. En la economía unitarista los productos buscan la máxima calidad y durabilidad consiguiendo con ello reducir el número de veces que la estructura social de producción tiene que sustituirlos por nuevos.

La economía unitarista en su naturaleza planificadora del bienestar de la sociedad a largo plazo y de su entorno, protege el medio ambiente de forma voluntaria tomando medidas de preservación de la naturaleza, pero también lo hace de forma involuntaria. Una estructura en donde solo se produce lo que realmente se necesita, una economía en donde los bienes son más duraderos y por lo tanto el número de unidades que se necesitan fabricar es menor aun sin quererlo ni proponérselo, protege el patrimonio natural de la humanidad.

La creación de una economía unida da una libertad real a los integrantes de la estructura económica permitiéndoles desarrollar su vida con plenitud una vez hayan realizado su función social diaria. En cambio la economía de mercado bajo una máscara de libertad esclaviza a los integrantes de la sociedad a una vida dura en donde se trabajan muchas horas a cambio de poder aspirar a lo mínimo. Son muy pocas las horas de libertad real las que los integrantes de la sociedad tienen dentro de la economía de mercado.

Por todo lo expuesto anteriormente. Una exposición lógica de las grandes ventaja que traería implantar una economía unida en donde todos los miembros de la sociedad cooperen en una empresa unida en la que todos los integrantes de la sociedad son propietarios, partícipes y beneficiarios defendemos de forma total la implantación de la unidad económica en Europa.

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La democracia Burguesa

 

La democracia burguesa es una forma básica de “integración”, de incorporación de las masas en el organismo social – su subordinación a una dirección política. No es de ningún modo la directa autodeterminación del pueblo tal y como tantas veces suele autodefinirse. Es muy dudoso que, excepto para grupos numéricamente pequeños, pueda llegar a ser realmente un vehículo posible para una autodeterminación real. En la expresión “soberanía popular” queda claramente indicado que la relación de soberanía no ha quedado de ningún modo superada. Uno llega a esta conclusión, cuando contempla la democracia en su desarrollo histórico como el resultado de luchas sociales y políticas internas en las Naciones. Para ello, es necesario considerarla en su relación con las otras dos formas de soberanía, la monarquía y la aristocracia.

La monarquía es la soberanía de una familia. A través de su monopolio de la soberanía, se eleva como la familia más distinguida. Ella necesita de una gran autoridad para poder mantenerse en su posición sin ser discutida. Sin embargo ella sólo conservará su autoridad importunada siempre y cuando se muestre como administrador y fiduciario de los poderes particulares estamentales, así como de los intereses generales del país. Los intereses particulares estamentales son los que le otorgan protección y defensa; cuando estos intereses ven en el monarca el garante de sus privilegios, éste puede llegar a convertirse para ellos, incluso, en el símbolo de su propia existencia. Tan estrechamente llegaban a vincularse los intereses estamentales con los de la familia que representaba la monarquía, que con ésta existían y caían. Los estratos más bajos de la población estaban expuestos a la explotación de las clases mas privilegiadas, pero por otro lado disfrutaban de un mínimo de protección que les permitía seguir existiendo; y este mínimo fue lo que permitió que se dejaran atrapar y dominar por el orden político-social de la época.

La aristocracia, aquí la soberanía de una nobleza hereditaria, se posiciona ante la monarquía, la soberanía de uno solo, sobre sus propios pies. El monarca ya no es la figura representativa y organizadora de un determinado orden social (estamental), éste orden social busca sostenerse por si mismo. Los miembros estamentales se guardan para si mismos los honores que le eran concedidos a una familia dominante en la monarquía. Ellos conforman un grupo más o menos cerrado, entrar en él le asciende a uno al más alto grado de distinción en la sociedad. La aristocracia es el poder ordenador, la cabeza del cuerpo social. Todos los privilegios les pertenecen debido a su función directora. Es sacrílego, como en el caso del monarca, el observarles a ellos o sus actos de un modo crítico para los miembros de los estratos inferiores de la sociedad. Las cámaras de tortura de Venecia, fueron uno de los medios más terriblemente intimidatorios para acallar cualquier intención crítica. La masa es atendida como en la monarquía, su bienestar es garantizado únicamente a través de los cuerpos estamentales. A las masas les falta la capacidad para protegerse a si mismos, carecen de un nivel de preparación suficiente, son mantenidos en la ignorancia y este nivel de dependencia de las clases superiores permite la explotación. Para las clases altas, ellos son el populacho estúpido e inculto incapaz de saber por si mismos qué es lo que les conviene – y en su mayoría las clases populares también aceptan esta idea sobre si mismas.

La democracia surge como movimiento de protesta y oposición frente al orden propio de la monarquía y la aristocracia. Miembros de los estratos inferiores, sin autoridad ni derechos en la sociedad estamental, que debido a una serie de transformaciones económicas y sociales han logrado alcanzar la riqueza y el bienestar, no quieren seguir encontrándose en el desprecio social y la incapacidad política en la que se encuentran – son los burgueses. Ellos se erigen como voceros de las masas más desfavorecidas, las cuales se hallan igualmente lejos de los privilegios estamentales y por ello les resultan fáciles de seducir. En este enfrentamiento contra los privilegios forman un frente común, burgueses y masas proletarias, las diferencias de intereses entre unos y otros se desvían y desaparecen ante el enemigo uniforme. Frente a monarcas y aristócratas se proclaman como “Pueblo”. El sentido de su movimiento es expulsar la nobleza. El “Pueblo” que se quiere autodeterminar, es en realidad un grupo de plebeyos enriquecidos, nuevos ricos, aquellos burgueses que han logrado llegar a algo económicamente y que ahora también quieren llegar a algo social y políticamente. Este grupo usa el idioma del hombre común para obtener así el puesto de representante de éste, su dirección, frente a los privilegiados. Así consiguen ellos un apoyo en las masas con el que poder transformar el orden anterior para su beneficio particular. La democracia es el gobierno, la soberanía, del estrato burgués, que ha convencido a las masas que entre ellos no existe ninguna contradicción de intereses, que cuando ellos se autodeterminan también la masa proletaria logra a su vez la autodeterminación para si misma.

Fue una ficción, pero la ficción funcionó y fue aceptada como verdad. El “Pueblo” se ha elevado a la soberanía frente a los poderes anteriores, este era el argumento de la fábula convenida. En realidad el estrato social de los nuevos ricos, los burgueses, sólo habían empujado a la aristocracia contra la pared para ponerse a si misma en la parte soleada; ellos simplemente cambiaron el orden de soberanía a su favor. La acción contra los antiguos señores queda del todo completada, cuando éstos se ven forzados a integrarse en el nuevo orden. De los aristócratas, tal y como sucedió en Inglaterra, deviene la alta burguesía. Este es el modo mediante el que ellos descendieron al “Pueblo”. Entre tanto el Pueblo, las masas, permanecen como objeto del poder, la nueva clase alta, privilegiada, no va a renunciar de ningún modo a su rango superior a favor de ellos. Sólo que ahora la masa no debe percibir que ella permanece abajo. La nueva clase alta no se muestra en su condición privilegiada tal y como anteriormente sucedió con la aristocracia o la monarquía. Ella se disfraza como si fuera uno más, ella no llama teatralmente la atención: ella aparece como si no existieran diferencias. Ella tampoco se cierra inaccesible, sino que acepta de grado los elementos más brillantes, y trepadores, del proletariado. No sólo para rejuvenecerse, sino sobretodo para quitarle a las masas las mejores fuerzas haciéndolas propias y prevenir también la aparición de cualquier movimiento de oposición peligroso. Pues un esfuerzo concentra ahora la mayor atención entre la nueva clase dirigente: no permitir ninguna conciencia de oposición entre ellos y la masa explotada. Cada burgués se presenta como un “hijo del pueblo”; la igualdad de derechos, que es introducida formal y pomposamente, debe extender la apariencia de que todos son iguales. Con cautela se desvían las miradas de las grandes diferencias de patrimonio, privilegios y poder; éstas son tratadas como casualidades insignificantes y sin importancia. La propaganda también puede construir o exagerar las historias de hijos del proletariado que alcanzaron su privilegiada posición. Las masas deben creer que ellos y la clase alta son una sola y única cosa; precisamente es esta sensación de unidad, en la que se encuentran la masa y la clase dirigente, la premisa básica de la que en la democracia surge la idea de Pueblo como acontecimiento (1). La idea de pueblo, une la clase dirigente y la masa; la democracia es el aparato político mediante el cual esta unidad aparente es realizada a nivel institucional.

Democracia es un concepto político originario de la antigua Grecia. En aquel tiempo nunca fue entendida para concederle sus derechos a los esclavos, sino que sólo los ciudadanos libres contaban como “pueblo”. La asamblea popular en el ágora era soberana en tanto que se apropiaba de toda competencia de gobierno, cada puesto del administrativo podía ser ocupado por cualquier ciudadano libre por votación o por azar. Donde las instituciones funcionaban, le era insinuado a cada ciudadano libre, el cuidar el sentimiento de que él tenía cosas que decir y que podía participar. Pero los verdaderos gobernantes, los ricos y poderosos, permanecían a la sombra; desde la oscuridad compraban votos, movían a sus asalariados, ponían sus numerosas influencias en funcionamiento – siendo los verdaderos gobernantes, por encima de los incautos que vivían en la fantasía de que participaban en todo aquello. Justamente la circunstancia de que actuaran desde lo oculto, desde donde no se les podía atacar o capturar, pero manejando las masas en público, marcó la superioridad de la democracia frente a la aristocracia – ésta perdió su “popularidad”. La democracia era una cosa del pueblo, de la masa, y no la mera cuestión de un elegido o de una minoría.

El prestigio de la democracia no quedó excesivamente afectado por el hecho de que en muchos casos el grado de participación se limitara en base a criterios de nivel de patrimonio. La eliminación de estas limitaciones, que normalmente deberían haber sido el camino natural hacia una verdadera realización de la “soberanía popular“, fueron contempladas como degeneración, depravación, decadencia y estigmatizado como Oclocracia, “el gobierno del populacho”. En realidad, el gobierno del populacho consistía en aquellos casos en los que la capacidad de control e influencia de los poderes fácticos eran interrumpidos o anulados por algún motivo, las masas quedaban liberadas y no seguían sintiéndose ligadas a sus obligaciones para con la clase dirigente, fracasando así el objeto fundamental de la democracia.

El anhelo de toda clase dirigente es mantener a los gobernados en calma, adormecer sus intenciones críticas, no permitir que afloren dudas sobre el sistema usado, imposibilitar sus cuestionamientos, y taparles la boca si es necesario. La ostentosa representación de la aristocracia feudal, sorprende, intimida, hace enmudecer, lleva a la admiración y maravillamiento a los plebeyos, que así bajan la cabeza sumisos. La fuerza ejercida, la explotación, se muestra soportable porque los que la ejercen se imponen a través de la excelencia de sus decorados. De lo que se trata es de marcar las diferencias al máximo convirtiéndolas en inviolables. La nueva aristocracia del dinero, en cambio, no hace uso de ese aspecto imponente: ella educa parásitos y no siervos sumisos. Ella tiene todavía una necesidad mayor que los antiguos terratenientes de disfrazarse, pero en este caso de un modo del todo distinto. La “soberanía del dinero” mueve los más altos instintos del hombre contra si mismo, si se la contempla como dominación. Cuando se muestra alguna contradicción contra ella debe en seguida apaciguar, encubriendo y negando su carácter dominador y explotador. No existe ningún órgano que disfrace mejor el carácter dominador de la “soberanía del dinero” que la democracia; ella es el más notable encubridor del carácter dominador de la plutocracia.

En el lugar del ágora de la antigüedad, se presenta en las democracias modernas el parlamento; éste es un comité del pueblo. Éste es votado, y cuanto más generalizado esté el derecho a voto, más democráticamente válido se le considerará. Cuando todo ciudadano mayor de edad, de cualquier sexo, sin importar su empleo o posesiones, puede votar y ser votado sin reservas, se ha cumplido con la exigencia democrática esencial – el sufragio universal. Toda la actividad política del pueblo consiste en su acto de votar, es el acto mediante el cual cede sus poderes y soberanía a sus elegidos. Esta cesión de poder debe tener lugar sobre unas bases convenidas: el pueblo en su masa es totalmente incapaz políticamente, es necesario un órgano para la acción política, que lo represente y dirija. El parlamento es ese órgano (2).

Ahora exige la lógica democrática que este órgano sea algo más que decorado o un punto de expresión y desarrollo de la oposición en el que poder tenerla controlada tal y como sucedió en Alemania hasta 1918 (3). El “Estado” es según su esencia la sustancia de la burocracia administrativa, judicial y militar que es establecido y organizado para la observación de los intereses de una clase dominante; él es el instrumento de dominación de la clase dirigente. La democracia tiene la tendencia de desmontar toda forma de vida propia a esta burocracia. El funcionario debe ser una mera herramienta, sin espíritu ni carácter propio, al servicio del Estado, que se halle en una dependencia sin condiciones del parlamento. Debe ser únicamente especialista en resolución de tareas, pero sin pensar por si mismo. Eso ya lo hace el parlamento por él.

Todo pueblo está dividido en su seno por las contradicciones de intereses de las diversas facciones y sensibilidades que conviven en su seno. Estos intereses encuentran en los partidos sus órganos de expresión. En el parlamento es llevado a cabo un compromiso: aquel que se subordine a unos determinados códigos basados en los intereses generales de los ciudadanos (4), a los que se deben subordinar todos los intereses particulares o de partido. Este “interés general” viene garantizado en la base constitutiva de esa ordenación (LA CONSTITUCIÓN) y su puesta en duda es un acto prácticamente sacrílego dentro del orden democrático (5). Sólo los partidos que se comprometan con estos “valores” serán considerados como “serios”, mientras que aquellos partidos que no los garanticen serán perseguidos, vejados o marginados. De este modo la democracia permanece como una organización de dominación burguesa, cuyo funcionamiento está garantizado siempre y cuando las masas no usen su derecho a voto como arma contra los intereses burgueses – es decir, siempre y cuando sigan votando a los partidos “serios” (constitucionales). Si esto llega a suceder, se muestran los intereses burgueses inmediatamente dejando muy claro que estos no están dispuestos a permitir que se les rompan el invento sin reaccionar.

La democracia burguesa moderna es la realización del sistema parlamentario (6). Ésta es la maquinaria mediante la cual la determinación general popular es transformada en poder en manos de una minoría con poder decisorio en los acontecimientos prácticos del día a día. El efecto que ésta debe llevar a cabo es el de que el Pueblo viva en el convencimiento de que nada acontece sin su consentimiento expreso.

 

NOTAS:

(1) En la actualidad se usa más el término “ ciudadanos ” y “ ciudadanía ” debido al desgaste que sufrió la palabra “ pueblo ” durante los regímenes nacionalistas y fascistas de mediados del siglo XX, particularmente en Alemania – casualmente en el idioma alemán la palabra ciudadano y burgués se unen en una sola: “ Bürger ” – e Italia.

(2) En una relación muy similar al de la aristocracia en el período feudal, que gobierna a una masa a la que es considerada incapaz de saber lo que le conviene.

(3) Año del fin dela Primera GuerraMundial y de la caída del Segundo Reich y la monarquía “constitucional” de los Hohenzollern, que mantenía al parlamento bajo control.

(4) De nuevo existe una polisemia. Del mismo modo que “Bürger” significa a un tiempo burgués y ciudadano, bürgerlich significa burgueses y ciudadanos (adj.). El autor juega con esta polisemia.

(5) Del mismo modo que fue en otro tiempo sacrílego el cuestionamiento de la figura del monarca o del aristócrata.

(6) Éste ya existía con anterioridad.

Racismo, Esa Palabra Maldita.

 

El ‘racismo’ es una palabra maldita, está incluso condenado por la Ley, o lo estará. Curiosamente no se sabe ni siquiera que se condena. ‘racismo’ se ha convertido, gracias a una gigantesca campaña de prensa durante 50 años, en sinónimo de una serie de posiciones y actitudes que muy pocas veces nada tienen que ver con el racismo.

Para colmo hay poquísimos artículos sobre este tema, en parte por miedo, en parte por prohibiciones concretas en casi toda Europa, con lo cual entre los propios camaradas NS existe una profunda desorientación sobre nuestras posiciones respecto a la Raza y a eso que llamamos ‘racismo’.

Uno de los pocos que hay es el de Alain de Benoist ‘Contra el Racismo’ que comentaremos a fondo, pues contiene grandes ideas junto a errores de definición (provocados por el miedo a ser condenado por ‘racista’).

LO QUE NO ES RACISMO

Antes de empezar a definir que es racismo y sus bases, consecuencias, políticas, etc., sería bueno dejar claro lo que no es racismo, y así se toma en este mundo absurdo actual.

No es racismo el odio entre razas, de ninguna forma ni clase, y sin excluir ninguna raza de esa norma.

Por el contrario, el odio entre o contra una o más razas, es anti- racismo, puesto que es una actitud contra la ‘naturaleza’, contra la raza.

No es racismo tampoco el sentimiento de superioridad o de desprecio por otras razas.

Comparar peras con manzanas es difícil, y subjetivo siempre.

De todas formas el tema de las comparaciones lo trataremos más adelante. El sentimiento de superioridad, unido a menudo al desprecio por ‘los demás’, por motivos raciales, es una opinión SUBJETIVA personal.

Cualquier etnia tiene una base natural que es admirable y que debe ser apreciada como una riqueza más de nuestro ecosistema.

Alain de Benoist precisamente cae en este error, al definir como ‘racismo’ la creencia en una ‘raza superior’. Esto NO es racismo en absoluto, aunque ‘la gente’ así lo crea, y por ello quizás Benoist así lo asume.

Por supuesto no es racismo, sino delincuencia, el agredir a inmigrantes de otras razas. Sin duda la identificación de la delincuencia por motivos raciales con la ideología racista ha sido una de las armas preferidas del sistema para desprestigiar una ideología que, precisamente, condena la agresión por motivos raciales.

No es racismo el apartheid que existía en Sudáfrica, que reflejaba una situación colonialista, pero no racista. No es racismo tampoco una actitud política de defensa de la comunidad popular contra una agresión externa. Por ejemplo, una posición política contra la inmigración masiva o bien contra la influencia extrema de los medios sionistas.

El que, políticamente, un movimiento asuma la necesidad de reducir la inmigración es una actitud política que no tiene nada que ver con el racismo. El que se constate una extremada influencia de medios sionistas en los lobbies de presión de USA o en la prensa, nada tiene que ver con racismo.

¿QUÉ ES PUES RACISMO?

Racismo es el convencimiento de que la raza y sus implicaciones tienen una importancia decisiva en la vida del pueblo, y debe ser pues tenida muy en cuenta en su desarrollo.

Cuando estudiamos los puntos que importan tener en cuenta en la política de un pueblo, si consideramos que la raza influye decisivamente en el comportamiento y el desarrollo de éste, en ese momento estamos haciendo racismo.

Si creemos que la base étnica de un pueblo es básica para entender su idiosincrasia, su arte y su cultura, su forma de ser y sus necesidades, esto es plantearse una política racista.

Si, por contra, se cree que la etnia popular no tiene importancia, que no hay que tener en cuenta las consideraciones étnicas para entender el comportamiento y aspiraciones del pueblo, entonces se es anti-racista.

Hoy día se han editado diccionarios de antropología donde no se habla de la palabra raza, esto es anti-científico, es una auténtica estupidez.

Seamos concretos: si creemos que Cataluña o España serían lo mismo si el 90% de su población fuera sustituida por tagalos de Filipinas, entonces no somos racistas. Si creemos que ese cambio haría que España dejara de existir como tal (en tanto su idiosincrasia y su cultura) y que, por tanto, ese cambio no es deseable, somos racistas.

Racismo es considerar que la riqueza y la variedad de culturas y de formas de vida es algo a mantener, y que están basadas en la variedad y riqueza de las etnias del mundo. Y que por tanto esa variedad cultural y vivencial debe ser mantenida mediante el apoyo a la diversidad étnica, no mediante la uniformización racial.

Esta es la base del racismo, no otra, no cualquier otra consideración que se pretenda sacar de esta premisa.

POLÍTICAS RACISTAS
De esa premisa básica del ‘racismo’ como apoyo a la diversidad, pueden salir diversas políticas, planteamientos de actuación, que llamaríamos políticas racistas.

Es evidente que ninguna de ellas puede ser agresiva contra otro pueblo u otra diversidad, pues el aprecio a cada etnia, a cada diversidad, es la base del racismo.

Si deben ser agresivas contra los ataques de cualquiera a esa diversidad. Por ello el racismo es combativo contra los intentos de ‘liquidación’ de una comunidad étnica, sea la que sea, ya sea mediante su mezcla global o mediante su eliminación (genocidio).

Veamos ejemplos concretos de áreas donde se puede apreciar la necesidad de una orientación racista de la política: – Fomento de la natalidad entre el pueblo nacional. – Fomento de las costumbres y actitudes cosmológicas propias del pueblo, frente a las posturas y actitudes mundialistas o extrañas. – Mantenimiento de una alta proporción de habitantes del propio pueblo entre la población global de su territorio. – Protección a la vida campesina y a la familia en su ambiente tradicional. – Asignación de la nacionalidad a la pertenencia al pueblo, salvo pocas excepciones. – Eliminar cualquier intento de integración forzada cultural y vivencial de minorías étnicas. Se les debe respetar y fomentar su propia idiosincrasia original. – Fomentar el amor y respeto por la diferencia con las demás etnias, sin exclusivismo, pero sin considerar nulas las evidentes diferencias existentes. – Fomento del deporte y la salud, junto a una educación artística y cultural, como formas de desarrollar al máximo las facetas mejores del pueblo.

Estas y otras consideraciones actualmente no sólo son ignoradas sino atacadas. Se está efectuando una política absolutamente contraria a estas normas del más puro sentido común.

INMIGRACIÓN

Hoy día el 95% de ‘racismo’ se considera ligado al problema de la inmigración.

Desde luego la existencia de un tanto por ciento elevado de inmigrantes extra-europeos en algunos países ha provocado grandes tensiones y problemas, y provocará aun muchos más.

Una política irresponsable del capitalismo mundialista es la culpable de este desastre de proporciones aun no comprendidas por la gente.

Esta inmigración masiva es absolutamente contraria al sentido común y por tanto al ‘racismo’.

Desgraciadamente la resistencia a la inmigración ha sido a veces canalizada mediante violencia, debido en gran parte a la actitud violenta y delincuente de grandes bandas de inmigrantes y en parte a una xenofobia irracional (y desde luego contraria al racismo, pues toda xenofobia, toda ‘manía’, fobia, al extraño, es absurda para quienes apoyamos la valía de toda la diversidad).

La violencia xenofóbica se asigna a ‘violencia racista’, mientras que la violencia, delincuencia y actitudes anti-sociales de una parte importante de la inmigración se asigna a ‘falta de integración y pobreza’, de la que ‘es culpable la sociedad entera’.

De esa forma el ‘racismo’ sólo está en los que ven violentada su identidad, mientras que los violentadores son considerados como benefactores mal comprendidos.

Esta situación lleva a grandes dosis de violencia, que en nada favorecen la buena comprensión del racismo como actitud natural y sana del pueblo.

La historia nos enseña que los grandes desastres y las grandes violencias se basan normalmente en tremendos errores impuestos durante decenios, y a menudo bajo la máscara de utopías ‘bien pensantes’. La imposición de una enorme inmigración extraña al pueblo irá arrastrando una secuela de problemas y violencias mientras no se le encuentre una solución posible.

Sin embargo hay que tener muy en cuenta que limitar la Inmigración no es en absoluto el punto principal de una política racista. Temas como el fomento de la familia campesina o la natalidad, el apoyo a la expresividad artística propia del pueblo, etc. son temas mucho más importantes, si no fuese por la enorme presión que una inmigración desbocada ha provocado.

ALTERNATIVAS AL RACISMO

El Sistema propone una sociedad multirracial en un sentido de ‘mezcla’ como solución.

Realmente la única alternativa a una política racista es una sociedad ‘café con leche’, o sea la creación de una pseudo raza mezcla de todas, de forma que dejen de existir las ‘identidades’ propias y se establezca una sola identidad genérica mundialista.

Sin esta solución las diferencias seguirán siempre existiendo y por ello la tensión frente a los intentos de eliminarlas.

El objetivo de una mezcla racial generalizada es muy claro en toda la propaganda del sistema. Esta solución es evidentemente repugnante y empobrecedora para la humanidad, va contra la naturaleza, contra su riqueza.

Las sociedades multirraciales, como USA, no llegan a esa mezcla debido a la enorme resistencia de los pueblos a mezclarse. Pese a leyes que exigen mezclarse en escuelas, trabajos, pese a la asignación de `cuotas’ de razas en Universidades o zonas (el sistema de cuota es un auténtico insulto: exigir que hayan un 25% de negros en cada Universidad por Decreto, sin atender a los resultados de los exámenes selectivos, es un gravísimo insulto ¡a los negros!, no a los blancos).

Al no llegar a la mezcla global estos países sufren enormes tensiones raciales, con explosiones tipo Los Ángeles, de violencia racial sin precedentes. Y esa violencia y problemática se puede controlar, por ahora, gracias a que el trabajo y el esfuerzo de la comunidad blanca permiten un nivel de vida y una atención generalizada suficiente. Pero si las proporciones van variando el peligro de grandes problemas raciales es enorme.

En parte de centro-América se ha dado una gran mezcla racial, ejemplo paradigmático de las sociedades ‘café con leche’, y son actualmente el ejemplo preclaro del destino del mundo si se siguiesen las exigencias uniformistas del sistema.

Vamos a ver un ejemplo claro de esta ‘idea’ mística de una mundo de raza única, todos iguales, ‘café con leche’, donde todo sería paz y concordia pues todos serían iguales: el Premio Nobel de 1992 (por tanto garantizado que es posiblemente un cretino del sistema, pues desde hace unos años dan los premios ‘nobel’ a toda clase de analfabetos con tal de que sean de razas no blancas y apoyen las más inauditas teorías igualitarias) en Literatura, ‘poeta’ del caribe, Derek Walcott, decía que la paz está en el caribe, pues allí no hay conflicto racial, al haber una sola raza mezcla de todas. Esta idea de que la ‘paz’ y la ‘felicidad’ se logra eliminando diferencias, es sin duda el ‘alma mater’ del pensamiento utopista del demoliberalismo (y del comunismo en su momento). Ese poeta del sistema se permite insultar a Europa y su cultura. Mientras ha sido ‘famoso’ por un ‘poema’ épico sobre el caribe llamado ‘Omeros’, en inglés. El titulo hace referencia al Homero griego, y la lengua es europea…. ¿donde está la creatividad ‘caribeña’ de la raza ‘café con leche’?.

Frente a todo ello nosotros propugnamos la variedad y su respeto. Europa, un pequeño trozo de territorio con una enorme variedad étnica y cultural, es nuestro ejemplo. La riqueza de Europa está precisamente en la riqueza étnica y su valía.

¿QUÉ ES LA RAZA?

“Raza es un conjunto de individuos caracterizados por una similitud estadística a nivel de distribución de rasgos hereditarios”.

Por tanto las razas se diferencian entre sí por la frecuencia relativa de ciertas características hereditarias.

Es evidente que al tratarse de similitud estadística, no se trata de igualitarismo dentro de una raza, sino de una frecuencia mayor de existencia de estas características.

Por tanto es evidente que dentro de una raza hay de ‘todo’. Los demoliberales quieren ‘suprimir la idea de raza’ diciendo que dentro de una raza existen tantas diferencias como entre razas. Es evidente que entre ‘algunos’ elementos de una raza pueden haber grandes diferencias, y que, en algunos casos, estas diferencias son extremas. Si creemos que las diferencias entre los individuos no tienen unos marcos raciales, es como si dijéramos que no podemos clasificar los animales en géneros y especies pues todos, cada uno, es distinto en algo. Claro que todos son distintos, pero podemos agrupar perros y gatos. Negar la raza es negar que hay perros y gatos, es la idiotez al servicio de la utopía igualitarista.

Contra esta idea de ‘arracismo’ basta el sentido común. Si alguien piensa que entre negros y blancos no hay más diferencia que el color de la piel, es como si se dijera que entre un caniche y un alsaciano solo se diferencian por el tamaño. Las diferencias interiores, psicológicas, culturales en el hombre, son tan importantes como las físicas.

La perspectiva Laboral del Trabajador Europeo

La perspectiva Laboral del Trabajador 

“El trabajador no se revelara como verdadero enemigo mortal de la sociedad actual mientras no rechace pensar, sentir y ser dentro de las formas propias de ella. Y ello ocurrirá cuando se percate de que hasta ahora ha venido siendo demasiado modesto en sus reivindicaciones, cuando se de cuenta de que el burgués le enseño a apetecer aquellas cosas que precisamente al burgués le parecen apetecible. La vida del trabajador, o bien es autónoma, es expresión de si misma, y, por lo tanto es dominio, o bien no es otra cosa que el afán de participar en los derechos polvorientos, en los goces, que se han vuelto insípidos, de un tiempo periclitado” Ernst Junger

-Es la Finanza la que se tiene que identificar como enemigo principal ya que en muchas ocasiones perjudica tanto a patrono como obrero.

En nuestra sociedad capitalista, el dinero se convierte en un bien, en una mercancía imprescindible, monopolizada por unas pocas “fabricas” y “tiendas” que especulan con él, haciéndolo escaso y caro. Este mercado de dinero es lo que se llama políticamente “Finanza”, y sus fábricas que monopolizan la creación del dinero son la Banca, mediante el crédito. La ignorancia actual de las masas les hace pensar que el dinero lo fabrica el Estado o la Fábrica de Moneda, cuando realmente no saben que el Estado únicamente es un cliente más de la Banca, que es la que crea el dinero por medio de los creaditos. Aunque los Bancos fueran oficiales (estatales, en el sentido de que su propietario fuera el Estado) actúan en este término como los demás Bancos, creando dinero a crédito con alto interés, haciendo de este algo escaso y valioso.

Lo que tiene que tener en cuenta el trabajador no-burgués molesto, es que sus principales iras no deben ir exclusivamente contra su patrono y empresario, sino que debe saber que la raíz del problema esta mucho mas al fondo, dirigiendo su acción a arrancar la raíz para acabar con todos sus problemas de una vez. Una de esas raíces vitales de esta mala-hierba es la Finanza, la cual dirige los destinos del pueblo hacia la consecución de una sociedad materialista en la que el dinero sea por tanto no ya un bien necesario, sino el único bien deseado. Es la Finanza mediante un ambiente especulativo y avaricioso la que en muchas ocasiones perjudica tanto a patrono como obrero causando las tensiones de la empresa.

EL problema más grave del trabajador actual es que no se siente identificado como tal, ni aun grupo, ni  a una comunidad, ni siquiera a una clase.

El trabajo debería ser la fuente de riqueza de cualquier Estado, y no el dinero, ya que el dinero solo engendra dinero. Es por ello por lo que hoy en ida los mas “afortunados” suelen ser aquellos que sin rivalizar ningún tipo de trabajo productivo, se  enriquecen por medio de maniobras especulativas, subiendo intereses que son superiores a la inflación, aquellos que se aprovechan de plusvalías en interés privado, la creación de dinero por medio de crédito sin control en bancos privados, etc. Es común encontrar por ejemplo, agricultores que protestan regalando sus patatas, verduras y frutas en plena calle, y también la estupefacción de los consumidores, cuando comprueban en el supermercado el precio que tienen los tomatoes, y demás productos del campo. El que trabaja la tierra se arruina, los consumidores nos arruinamos, pero el intermediario es el que se enriquece, precisamente aquel que no realiza ningún trabajo, que se enriquece con el  trabajo de los demás. Por lo tanto, no mucho ha cambiado respecto al siglo pasado, donde los ricos terratenientes e industriales explotaban al trabajador que era el que hacia el trabajo para que los primeros se enriquecieran. La principal diferencia es que esos trabajadores trabajan por su mera supervivencia y la de sus familias, y jamás se les pudo pasar por la cabeza que con su trabajo y salario podrían tener algún superficial capricho de los que gozaban sus burgueses jefes. Estaban unidos por la pertenencia a un grupo, a una clase, para la cual querían un reconocimiento y unos derechos que merecían, y eso les hizo emprender una lucha por la cual consiguieron mucho, aunque no les ha durado mucho tiempo.

El problema más grave del trabajador actual es que no se siente identificado como tal, ni aun grupo, ni a una comunidad, ni siquiera  a una clase, ya que en nuestra sociedad prima el individualismo y la nivelación “ideológica” a que no exista más que una clase, un individuo: “El burgués”. La consideración que se tiene hoy es que vivimos en el mundo de los “otros” rodeados por los “otros”, por esos representantes de la época burguesa, bajo dominación de la más vil de las dictaduras: lo que nos rodea es burgués: sociedad, política, economía, trabajo, cultura, familia, etc. Hoy en día el Estado sirve para mantener, a trabes de todo sus instrumentos opresivos y represivos, la relación hegemónica de una clase: la de burgueses (y particularmente de una parte de ella constituida por la oligarquía plutocrática) sobre el pueblo. La dictadura burguesa a emergido y se ha reforzado desde la Revolución Francesa, manteniendo inalterada la única relación que une al burgués con el hombre: relación del explotador con el explotado. Pese a todas las dulcificaciones de asistencia, de prevención, generalmente paternalistas, esta es la verdadera realidad del régimen burgués.

Tenemos que comprender los trabajadores que si la sociedad burguesa nos concede a los dominados una mejora de las condiciones de vida vegetativa (incluyendo las mentales), es para disfrazar las carencias esenciales que nos faltan, siendo las premisas exclusivamente egoístas y económicas sobre las cuales se funda. Se dice que “el diablo se hace más peligroso cuando se ha hecho respetable”, y es consecuente el hecho de las tendencias de hegemonía política por parte de los burgueses, consolidados en un abuso de poder efectivo; lo más peligroso es que ese poder se ha asentado en la mentalidad de la sociedad, y sobre todo entre el trabajador, único y capaz de poder dar la vuelta a esta realidad, encerrada particularmente en esquemas de tensión producción/consumo.

Hoy en dia resulta muy facial para un joven trabajador adquirir un automóvil de alta gama, una televisión o disfrutar de ocios semanales, en cambio es casi imposible compara una vivienda y muchos menos formar una familia.

El capitalista, pues, comprende que aumentando ligeramente el salario del trabajador, este podría comprar el automóvil, la ropa de marca o el televisor producido por el capitalista; el patrón explotador se da cuenta que atudiedno a aquel que trabaja con la obsesión de necesidades siempre nuevas (y, por esto mismo, irreales, ilusorias y artificiales) y obligándole a preocuparse por adquirirlas, podrá intoxicar de trabajo al obrero. Entonces este último, dulce y buena como un buey, (buey que periódicamente podrá mugir por reivindicaciones salariales; al cual a veces se la da la ilusión de comportarse como un toro y dañar el establo) no emprenderá ninguna tentativa para sustituir la hemonia del burgués por la suya propia, porque el trabajador en este momento se convierte en un burgués.

En cambio, todos sabemos lo difícil que resulta, incluso para un trabajador bien posicionado, la adquisición de un derecho fundamental como es la vivienda, donde poder formar su guturo y el de una nueva futura familia. El capitalista ha especulado con el suelo para hacer de este algo caro y valioso como ha hecho con el dinero. Es por ello que con la especulación urbanista salen beneficiados tantos los constructores sin escrúpulos como los bancos, los cuales esclavizan con créditos a 40 e incluso 50 años a  todo aquel que se atreve a comprarse un piso. Podemos decir que el sistema nos proporciona con cierta facilidad placeres efímeros y superficiales, pero nos impide obtener bienes fundamentales, a no ser que nos esclavicemos para pagar un préstamo, y con ello poder explotarnos mas cómodamente en las empresas jugando con nuestro miedo, y con el de nuestras familias. Todo ello comprende a una gran conspiración de explotación mundial, ante la cual el trabajador de a pie no quiere darse cuente, sedado por la resignación, mentalidad burguesa, y preocupado más por el deporte y la prensa rosa que por su futuro. Dirigiendo de vez en cuando sus iras ante el patrón de turno, que sin ser inocente, tampoco es el principal culpable de su situación.

El sindicalismo no se puede presentar como una solución al problema, ya que se organiza para defender los intereses únicamente de sus asociados no para defender la justicia de todos los trabajadores.

Algunos pueden creer que la solución está en la agrupación sindical; sin embargo no es mas que otro irrisorio parche mas incapaz de tapar la multitud de agujeros que abordan la balsa y que hace que esta se hunda cada vez más rápido. El principal fallo de los sindicatos es que están creados para defender los interés de sus afiliados, luchando solo por aquello que afecta en el sentido material o profesional, siendo su razón de ser intentar conseguir el marximo beneficio sobre unos, sin importar donde este la justicia. Lo realmente efectivo seria la creación de agrupaciones que no solo agrupen a las clases trabajadores, sino que sea una punta de lanza capaz de abarcar no solo la acción en el mundo laboral, sino en todos los asepctos sociales de la vida popular, porque estamos todos en el mismo barco, y el hecho que salte uno por la borda no va impedir que este se hunda. Con esta perspectiva el trabajador intervendría de forma organizada en la sociedad.

La inmigración conlleva uno de los principales problemas del trabajador europeo en la lucha por sus derechos

El problema de la inmigración y colonización europea por parte de los países del sur, es otro problema creado por el explotador capitalista para perjudicar al trabajador autóctono. El capitalismo para subsistir necesita de la existencia de grandes bolsas de pobreza que le sirvan para minimizar costes dentro del proceso productivo. El ideal de justicia y bienestar por igual para todos pregonando por el progresismo es inviable, no es posible conseguir que todo el mundo tenga el mismo nivel de consumo que se posee en las economías “desarrolladas”, principalmente porque físicamente es inviable al no existir los suficientes recursos. Es por ello que, gracias a los medios de propaganda del sistema, prensa, TV, etc. los inmigrantes lleguen masivamente a nuestro suelo, no solo provocando problemas económicos, sino también problemas sociales, culturales y étnicos a Europa. El capitalista nos vende el argumento muy utilizado para defender la entrada de inmigrantes, haciendo alusión de nueva mano de obra para cubrir los empleos que los europeos no quieren .Lejos de tener una fundamentación solida, este argumento se cae por su propio peso, ya que alude a empleos que los europeos no quieren ocupar por no estar remunerados, no ofrecer estabilidad laboral o que simplemente existen unas condiciones de explotación que son inadmisibles. Así, defender la entrada de inmigrantes para que ocupen estos puestos es una actividad propia de los explotadores, de querer contar con mano de obra esclava a su servicio, y así maximizar beneficios al tiempo que se minimizan los costes de producción. Lo cual conlleva, al aceptar los inmigrantes esos empleos, un perjuicio a los trabajadores autóctonos, pudiendo así los explotadores chantajear a los europeos y tirar por el retrete todos los derechos sociales y laborales conseguidos durante siglos con la sangre de muchas personas. Convirtiéndose  la inmigración en un gran esquirol, en una futura lucha obrera y sin contar con el hecho de las ayudas despóticas que el capitalista burgués esta ofreciendo al inmigrante en detrimento del trabajador autóctono, y la discriminación institucional del nativo frente al “invasor” del sur, conllevara con el tiempo consecuencias terribles y trágicas cuando el obreros europeo reaccione y la situación se haga insostenible.

La descapitalización de Europa buscando mano de obra más barata en Estados en vías de desarrollo y el libre mercado imperante, es otro de los retos del trabajador actual.

Ademas del problema de la inmigración, el trabajador se encuentra con la dura competencia provocada por el mercado libre, cuyo objetivo solo es la producción con los minimos costes posibles. Esta realidad está afectando cada vez más a los Estados europeos, como es el caso de España, la cual, en los últimos años ha visto como las empresas multinacionales que antaño dieron trabajo a multitud de trabajadores, ahora cierran dejando en la calle a muchas familias para buscar nueva “mano de obra” en países en vías de desarrollo, donde la mano de obra es más barata, y las condiciones sociales más precarias. Explotando a estos durante unos años, hasta que no les sean útiles y volver hacer lo mismo. La única solución posible antes este problema es una vez más la agrupación de los europeos para hacer frente a la política capitalista del mercado libre nacionalizando empresas y protegiendo el mercado interno, frente a las importaciones de países súper productores como China, que gracias a una mano de obra esclava esta copando el mercado con sus productos, dañando seriamente las economías autóctonas. Sin embargo, el capitalismo burgués también se ha encargado de provocar esas diferencias entre Estados europeos, e incluso dentro de los mismos Estados entre regiones. En el caso del Estado español son notorias las diferencias de mano de obra entre por ejemplo un vasco y un extremeño. También entre otros Estados miembros de la U.E; por ejemplo, una delegación de la empresa quimia Rekia en el País Vasco (España) ha cerrado hace semanas su delegación para trasladarse a Polonia, donde los costes de producción y mano de obrar son más baratos, dejando a la calle a mas de 200 trabajadores. Estas técnicas del capitalismo son las responsables de que surjan movimientos nacionalistas y chauvinistas entre los propios europeos y los miembros de una misma comunidad, y así mantener nuestra desunión para poder controlarnos mejor. No caigamos en ese error: el culpable no es el polaco que va a trabajar en esa delegación, sino el propio sistema Capitalista en el que vivimos y todas sus ramificaciones; otro de los problemas que tiene el trabajador europeo es que no sabe asignar al enemigo correctamente, y así no podemos esperar ningún éxito.

Para poder cambiar esta situación es necesario un cambio de actitud el obrero, un des-aburguesamientos, y trabajar juntos dejando a un lado las diferencias ínfimas y de forma con las que nos etiqueta el sistema.

Como hemos mencionado antes, y a modo de conclusión, el trabajador europeo debe primero cambia El “chip” de su conciencia, hoy en día aburguesada, y darse cuenta que la tarea del Estado no es la de un circo y garantizarnos la adquisición de la TV de plasma, las zapatillas Nike o el automóvil, porque al fin del hombre no es el que de mantenerse vegetando, debemos situarnos e identificarnos como lo que somos. Dejemos a un lado las diferencias superficiales con las que nos etiqueta el sistema, somos trabajadores, somos el motor de nuestro pueblo, y exigimos una existencia digna.  Somos un pueblo trabajador, eficaz y capaz, y somos nosotros los que forjaremos nuestro destino. El día que el rebaño que es trabajador Europeo se convierta en horda cambiara su destino y el de toda Europa. El trabajo nos debe hacer libres y no esclavos de vellocinos de oro. Porque lo importante no es que una clase nueva llegue al poder, sino que una humanidad nueva, al mismo nivel que las demás figuras de las historia, cubra con un significado propio el espacio de poder.

Confort-ismo y Americanismo

El abrumador economicismo burgués, no condicionado por una tradición feudal-estamental previa, se vinculo rápidamente con la figura de la aristocracia de la Técnica. Las figuras de sacerdote y del filósofo fueron únicamente tomadas como apéndices rudimentarios. El impulso económico mundialmente acaparador se fusiono con el empuje técnico de dominación de la Naturaleza: El resultado fue una fuerza política y económica triunfal. No había ninguna cosa a la que no se le supiera sacar provecho ni existía ninguna dificultad para cuya superación no se buscaran todos los medios y caminos posibles. En ese aspecto, uno se encontraba en la tierra de las oportunidades sin límite, en la que aquello que pudo alguna vez parecer imposible fue hecho realidad. La vieja Europa tenía un constante apego por las fronteras y por las particularidades entretejidas dentro de cada una de esas fronteras. En definitiva, por las calidades. La joven América, en cambio, no conoce fronteras. Las calidades no interesan, ellas son desperdicios sin valor, consuelo para los que se sumergen en lo diminuto y que se ven forzados a descubrir su estimulo en lo irrisorio. Donde no hay fronteras, solo se puede tener visión para las cantidades, tras lo lejano solo se esconde lo todavía más lejano, tras lo grande lo inmenso, lo gigantesco. Lo pequeño y lo estrecho para ellos son solo despreciables. Uno debe guardar sus energías para no dejarse aplastar por las inmensidades.

El dominio de las grandes extensiones por un lado, y de la masiva industrialización por el otro, ha acreditado al joven americanismo. El hombre de negocios y el ingeniero trabajan hombro con hombro, el uno financia y el otro construye y donde se abre la perspectiva para una nueva labor, en seguida aparece el técnico con una nueva idea preparada. Debido a que no existe inclinación por la quietud, no se llega nunca a un verdadero enraizamiento. El labrador se vinculo tan poco con la tierra que trabajo como el industrial con su producción. El financiero, el plutócrata puro, toma aquí las riendas. Él le impone industrias al suelo en aquellos lugares que cree convenientes, y las traslada sin más en cuanto lo ve conveniente. La burguesía financiera que se origina, alcanza un poder inconcebible. Pero ella no hace participar a las masas en el inmenso negocio. Se forma un sistema muy particular de soborno de las masas, consistente en una especie de reparto de placebos terrenales y bendiciones prosaicas. Es el Confort-ismo.

El Confort-ismo es ciertamente la más evidente y sincera forma de realización del liberalismo democrática. Con él se pagan las letras para el paraíso terrenal que nos prometieron a todos. Cada ciudadano debe tener su hogar equipado con respirador, horno eléctrico, baño y tantos otros superfluos utensilios propios de nuestra época. Las precauciones higiénicas han sido llevadas hasta el extremo en panaderías, mataderos y lecherías, como si de una religión se tratara. Cada trabajo, también el de ama de casa, es ejecutado mecánicamente. Y por encima de todo: cada uno tiene su propio automóvil con su combustible barato. Hasta el más insignificante empleado tiene la oportunidad de convertirse con el en dominador de las grandes extensiones americanas. El confort lo es todo. La medida del confort que se disfruta, es el grado de cultura que se posee. La confortabilidad de la existencia externa lleva al paraíso. Los valores personales interiores, son totalmente ignorados, ya nadie pregunta por ellos. Personalidad, aquí es el bañarse y cambiarse de ropa diariamente, atender todas las premisas higiénicas y conducir coche propio. Toda injusticia social se hunde en el mar del conformismo. El revolucionario es aquel que no tiene nada que perder más que las cadenas que lo esclavizan. Quien vive en el confort se cuida mucho de ser radical; cuando se disfruta de las comodidades, uno tiende a acomodarse.

El confortismo es el substitutivo más efectivo de la religión. El modera las poblaciones en tanto que otorga felicidad. Es para la ordenación social existente, la garantía más eficaz. Crea una comunidad de todos los beneficiarios del confort resueltamente contraria a todos aquellos que se atrevan a ponerlo en duda. Y no por casualidad florece el medio de apaciguamiento y de soborno de masas que es el confortismo con total prosperidad en América. El confortismo supone el empleo de la plenitud de las riquezas naturales de las que “la tierra bendecida por Dios” dispone, asi como de su inmenso desarrollo técnico-industrial. El desarrollo de la técnica constribuye de modo decisivo a este inmenso nivel de producción, el cual es necesario y debe ser constantemente movilizado para poder llevado a cabo el completo soborno de las masas, en el cual se basa el hasta ahora imperturbable orden democrático norteamericano. El genuino orgullo liberal, que nunca se olvida de recordarse a si mismo lo lejos que ha llegado, es alimentado por el confort-ismo. ¿Quién, cuando es llevado a lo más alto por una escalera mecánica, no se iba a sentir superior ante los demás pueblos y persona incapaces de presentar un progreso semejante? Un hombre es superior en la medida en que posee el confort. Esto es, en definitiva, el resumen del concepto cultural norteamericano.

Ecología y Comunismo

 

Usted puede visitar la protección del medio ambiente dentro de la comunidad no sólo como un tema común en el servicio del comunismo, sino como una parte integral del comunismo como una cosmovisión naturalista. Esto se refiere a la experiencia de la gente sobre la aplicación del comunismo y la revolución en la mentalidad y la espiritualidad a lo largo de la historia. Para entender el punto de vista naturalista, que representa el comunismo como una escuela de pensamiento, es necesario garantizar la continuidad del comunismo y el marxismo a un lado, se ha distanciado del comunismo como esencialmente representativo de una corriente de pensamiento. El comunismo es el orden natural de las sociedades animales en los que los seres humanos no son una excepción. En la naturaleza, los animales las estructuras sociales colectivas, cuya propiedad no es uno de sus miembros tiene, o las sociedades jerárquicas, donde los miembros están determinados en un proyecto conjunto con el fin de sobrevivir como una comunidad en la naturaleza. Esto es precisamente lo que constituye la idea del comunismo como una secuencia.

El comunismo en su destrucción de la propiedad privada, lógicamente alineado similitudes con el orden natural de las sociedades animales. La colectivización en el comunismo a través de un discurso de la lucha de clases en esencia consiste en la eliminación de los miembros de parásitos e inconformista de la misión del cuerpo social, para sobrevivir en la naturaleza. La fraseología de la lucha de clases sirve como un catalizador de la conciencia colectiva y como una idea de que los parásitos son un obstáculo para el desarrollo y la extensión de un orden social colectivo y superior.

La formación en forma de pirámide de los estados participantes a trabajar como una unidad en todos los niveles y es un componente esencial para el desarrollo del comunismo. El comunismo cree en una sociedad que se forma después del triunfo de la revolución naturalista formas jerárquicas de gobierno, el medio ambiente primitivo, elemental y natural en el que las personas se unen como una comunidad en la naturaleza: En un proyecto que les da una mayor importancia y sus vidas en la misma armonía social integral que prevalece en el resto de las sociedades animales.

Una vez que el sistema económico capitalista, que básicamente representa una fragmentación de la estructura circundante del cuerpo social se extrae para producir una revolución en la mentalidad de los partidarios del comunismo. Las personas no son individuos que se enfrentan entre sí en un hábitat artificial construido de acuerdo a los dictados de la economía de mercado, sino una parte de las estructuras sociales que se encuentran en la naturaleza. Así que escuchar a la gente a vivir en el crecimiento deformado de las ciudades a ser una comunidad de carácter residencial al azar, formando así una estrecha relación entre la empresa y el resto del ecosistema. 

El modelo económico comunista es un catalizador para la producción de la conciencia y la forma de infraestructura alrededor de la institución social de la Comunidad. El comunismo es la economía en su conjunto se plantea como una unidad, donde todos los sectores y las funciones están claramente definidas, y devuelve a los miembros de la sociedad como parte de una estructura de mentalidad colectiva de los hogares en la naturaleza. Esta toma de conciencia tiene como corolario lógico de preocupación para la planificación ordenada de las estructuras residenciales y protegerla de sus miembros. Esta forma de pensar divide a la sociedad comunista, con sociedades de otros animales en las estructuras colectivas. El deseo de asegurar la supervivencia de la sociedad dentro de la naturaleza, es el sincero deseo de proteger la naturaleza, porque eso crea una conexión de conciencia entre la sociedad y la naturaleza, que destruye la mentalidad capitalista, en el que las personas a superar la naturaleza. Se sustituye por una mentalidad que pertenece la empresa en la naturaleza.

La vanguardia comunista, que está llevando a cabo esta revolución destruyó una estructura en crisis social que afecta a los intereses de la sociedad, y un nuevo orden social se establece en el conjunto de la población está involucrada en un proyecto de colaboración, totalmente comprometidos. Esto se refleja en la gente sigue la misma ley que en las sociedades animales: Cuando un líder de los animales es incompetente y ya no es capaz de dirigir a los animales de su sociedad. Cuando la gente entonces los nuevos líderes surgen de entre las personas que son apoyados por una gran proporción de la población, y sustituir el anterior incompetente. Usted asume la responsabilidad que incluye tanto el carácter del líder, así como la preocupación de que la comunidad puede sobrevivir en una naturaleza siempre cambiante.

Es un hecho que toda revolución es una revolución comunista, muy natural en su esencia, que cambió la espiritualidad y los valores, la creación de un nuevo mundo que no tiene nada que ver con la anterior. La socialización de la producción y las infraestructuras sociales conducen a la creación de una sociedad colectiva e integrada. Cuando una comunidad funciona como una unidad en todos los niveles, es un principio sociológico que sus miembros asumen la personalidad de la comunidad y al mismo tiempo, la comunidad es la esencia de la naturaleza de su dar los miembros. En la determinación del comunismo, que la sociedad en su conjunto obras, varias características de la población vive de nuevo, a continuación, diseñó un modelo de Estado, cuya forma y estructura consistente con los intereses de la gente. Por lo tanto, el Estado comunista por su forma piramidal diseñado teniendo en consideración las características nacionales de los ciudadanos, y el socialismo se estructura en un socialismo nacional naturalista.

La espiritualidad del hombre comunista que experimentar conscientemente la conexión entre su comunidad y la naturaleza, no tiene nada que ver con las religiones ilógico que tratar de separar la naturaleza humana de la de los animales, y la promesa de rescatar a la persona, pero siente que la conexión con la naturaleza y con todos los seres que lo habitan. La espiritualidad del hombre comunista debe ser determinado por una lente materialista, donde la espiritualidad no es por falta de material de la sustancia de su vida interior, sino de las circunstancias y le dio el sistema de valores. Y así combina la espiritualidad del hombre comunista y su entorno a su ser un plan de todo indivisible y correcta, que forma su totalidad, y por lo tanto hay una preocupación por el desarrollo a largo plazo de la vida en el universo. Por lo tanto una vez más la supervivencia de la comunidad y sus alrededores la mayor preocupación de los comunistas. El comunista es la antítesis del hombre capitalista, que se siente como un individuo, y los planes de su vida sin preocuparse por su comunidad y su futuro. La espiritualidad y la mentalidad de la causa del hombre comunista que es parte de un todo, en la que el destino de su comunidad está en constante evolución.

La relación entre el comunismo y el naturalismo es tan absoluta que cualquier naturalista que antes se consideraban libres de sesgo político, el orden natural de las sociedades animales, y quiere jugar con la gente que se estableció un sistema comunista o algo muy similar. No hay propiedad privada o la separación de poderes en el mundo animal. Sin embargo, existe una fuerte cadena de mando, lo que hace que los miembros de las comunidades animales de la unidad total en el espacio y el tiempo. Son como las comunidades de animales conscientes de lo que subespecie pertenecen, y tratar en lo que va, no cruzar a la otra subespecie, trate de los sistemas comunistas, un profundo sentido de comunidad étnica a despertar, que se extiende desde la personalidad colectiva de la produce el comunismo se ve mejorada. Licurgo, el fundador de la Escuela de Spartan y un ejemplo antiguo del comunismo, tiene sus teorías a partir de observaciones hechas de la vida colectiva de las abejas, un modelo prototípico del comunismo en la naturaleza.

Con este texto queremos con argumentos, la demagogia capitalista-liberal refutar el comunismo acusado de ser un truco moderno, con sólo el capitalismo con su darwinismo social falso, es el que destruye el cuerpo social de la comunidad y la vida cómoda de lo social parásitos permitido.

 

Aristocracia y Comunismo

 

 

Una organización social, económica y financiera debe, en primer lugar, ser conforme a un principio esencial: el elemento económico (vinculado al orden de los medios, caracterizado pues por su instrumentalidad) debe quedar subordinado al principio político (vinculado al orden de los fines).

 Sentada esta premisa, resulta necesario a continuación bosquejar las líneas esencias y las líneas esenciales y las articulaciones estructurales propias de la organización económica y social del Estado.

 Pudiera parecer extraño que, en el mismo momento en que nos enfrentamos a la exigencia primordial de garantizar la supervivencia de nuestra especia, se descienda a la delineación de modelos organizativos económico-sociales.

Ante todo, consideramos necesario fortalecer y difundir en su totalidad el espectro teórico que recoge y expresa nuestra alteridad reacia, con objeto, al menos, de transmitir instrumentos político-culturales corrosivos y devastadores a aquellos Camaradas que nos sigan y que continúen nuestra lucha perpetuando la ontología de la comunidad del pueblo en la cual nos reconocemos. Pero, algo quizás hoy más importante, resulta igualmente necesario señalar aquellos horizontes que, prescindiendo de la mas o menos inmediata actualidad practica, contribuyan a romper, a seccionar las raíces enfermas a través de las cuales fluye el reflejo condicionado que, consciente o inconscientemente, puede todavía inducirnos a prestar oídos a los ecos de expresiones que fueron y son de la derecha.

La organización estatal se configura como Estado popular, forma de comunismo aristocratico de tipo espartano y de inspiración platónica, caracterizado por la abolición de la propiedad en cualquiera de sus formas de manifestación.

En ningún caso debe confundirse la organización comunista de la esfera económica con el socialismo marxista, cuyas proposiciones pueden, a su vez, desarrollarse incluso en el marco de una sociedad que no sea ni integral ni estructuralmente comunista.

   Habitualmente, el termino comunismo hace referencia a ideologías que afirman concepciones fundadas sobre la estatalización del ciclo producción-consumo; la tierra, los medios de producción son propiedad del Estado y posesión del pueblo que los utiliza de acuerdo a objetivos fijados por las autoridades centrales mediante el uso instrumental de la planificación de las necesidades y de los beneficios.

  Hoy, el termino comunismo es asociado automáticamente a la ideología marxista como su consecuencia necesaria bajo el aspecto socio-económico. Hay una especie de reflejo condicionado que induce a considerar el régimen comunista de la propiedad y del derecho como monopolio exclusivo del marxismo.  Semejante reflejo resulta sin duda alguna estimulado por la incontestable relevancia asumida por la ideología marxista, que, por lo demás, ha aplicado este esquema social y económico en el transcurso de su desarrollo histórico-político durante el siglo XX. Pero esto no debe llamarnos a engaño: es bueno saber que elaboraciones teóricas y aplicaciones de carácter comunista se remontan a épocas muy anteriores al nacimiento del socialismo marxista.

 Al margen del régimen comunista vigente en la Esparta dórica, hay que recordar especialmente el “comunismo platónico” teorizado precisamente por Platón en “La republica”.

En “La Republica” de Platón el régimen comunista es además un privilegio que corresponde –en armonía con su función suprema- a los guardianes, es decir a los dos primeros estamentos formados por los sabios y por los guerreros, con estricta exclusión de los artesanos y de los campesinos. El régimen comunista correspondiente a los guardianes no se refiere solo a la propiedad, sino que se extiende también a las familias, con el fin de cimentar la absoluta coherencia ética y por otra parte el absorbente servicio al bien común de los miembros del cuerpo aristocrático. Las relaciones entre jóvenes y viejos –cada uno de los cuales podía ser respectivamente el hijo o el padre del otro- quedaran establecidas bajo un sólido tejido de solidaridad, alimentado por la des-individualización de los lazos de sangre, y extendiendo al conjunto de la comunidad aristocrática. Las uniones serán sometidas a la disciplinas del Estado de acuerdo a las reglas de la eugenesia, mientras las mujeres, una vez confiados sus hijos desde edad temprana a los modelos educativos impartidos por las instituciones del Estado, podrán reemprender su participación activa en la vida pública. Se trata de una ascesis vertical, un volo imperiale, una superación radical de la sofocante amalgama hecha de posesión y desconfianza, hipocresías y convenciones, que caracterizan las relaciones interpersonales en la podrida e infame familia burguesa.

 “Un día los obreros vivirán como los burgueses, pero por encima de ellos, más probable y más simple, estará la casta superior. Esta será dueña del poder”.

 Es un comunismo aristocrático y ascético, antidemocrático y anti igualitario, que por otra parte, no dejara de hallar una total resonancia en las prefiguraciones de sociedades comunistas no marxistas o ciudades ideales surgidas en el periodo renacentistas o en rededor del cristianismo de los orígenes.

En el libor segundo de su obra principal, “Utopía”, Tomas Moro describe los contornos ideales de la republica perfecta. Es la Republica de Utopía, en la que esta abolida la propiedad privada y el uso de los bienes está permitido a cada uno según sus necesidades. Esta suprimido también el uso del dinero, porque los bienes se estiman por su valor intrínseco y no como mercancía de cambio; y ello, afín de evitar procesos de acumulación y fenómenos de especulación. El trabajo es un deber social para todos, mientras que las leyes son pocos, simples y de fácil interpretación para todos. En Utopía cada cual profesa libremente la religión que desea, pero todos admiten la existencia de un ser supremo, la inmortalidad del alma, el premio de la virtud y el castigo del vicio.

 En la Ciudad del  Sol –notablemente influida por los modelos políticos de Platón y Tomas Moro- Tomas Capanella expresa sus aspiraciones relativas a la política de “renovación de siglos”.

Los solares viven en una republica – la Ciudad del Sol- regida por un rey- sacerdote, “El Metafisico”, y por tres magistrados (Pan, Sir,Mor), esto es poder, sabiduría y amor, que simbolizan los tres atributos fundamentales del Ser desarrollados en la “Metaphysica”. Los solares practican una religión natural y poseen en común propiedad y las mujeres, mientras que la procreación de los hijos está sometida a normas eugenésicas. Según Campanella la educación debe basarse en la experiencia y en pruebas selectivas de aptitud, no en libros, del mismo modo su concepción política se funda en una visión ético-religiosa y cósmico-mágica del universo.

En el siglo XVIII, Morelly considera que la propiedad privada ha roto la armonía del estado de naturaleza, de cuya existencia histórica Morelly, al contrario de Rousseau, estaba convencido. En el estado de naturaleza reina la más completa igualdad (con Morelly nos hallamos frente a una teorización comunista que, aun no siendo marxista, resulta de cualquier modo ya igualitaria) y la comunidad de bienes; la introducción de la propiedad privada corrompe las costumbres humanes y destruye sus inclinaciones naturales. El nuevo estado de Naturaleza –cuya configuración comunista esta descrita en la Basiliade y en el Códice- se caracterizara por la valoración de la agricultura y del artesanado, mientras que leyes anti suntuarias impedirán la excesiva concentración de riquezas y los efectos corruptores del lujo.

 La influencia de Morelly será notable con relación al ala más radical de revolución francesa y en el posterior socialismo utópico.

Charles Fourier acusa a filósofos y políticos de adorar dos perversas instituciones de la sociedad: el comercio privado y la familia. Fundadas ambas sobre la incoherencia, es decir, sobre la fragmentación de la sociedad en pequeños núcleos y concurrentes, así como sobre la mentira.

El comercio es el cáncer de la economía en cuanto representa una actividad parasitaria y fraudulenta dirigida a fomentar las condiciones favorables a cualquier actividad y maniobra especulativa, del mismo modo que la anarquía de la producción y de la circulación, el denominado “libre cambio”, es causa de las crisis económicas mundiales.

Por lo que respecta a la familia burguesa, basada en el egoísmo de pareja y en el matriarcado, esta supone el crisol de la hipocresía y del convencionalismo, de la esterilización de las pasiones y de la miseria de los sentimientos (lógico y vergonzoso epilogo a un humorístico propósito de eternidad fundado sobre un “si” dicho ante un curo o alcalde. Permítasenos subrayar que hoy la familias es esto, , al tiempo que, a causa de la “ausencia de progenitores”, se ha extinguido ya cualquiera función educativa de la familia respecto a las hijas, a los cuales se trasmite únicamente egoísmo, vileza y oportunismo. No pudiendo ser otra cosa que unos débiles. ¿La familia burguesa? Una carcasa en putrefacción..

 Para Fourier, el “trabajo sugestivo” debe desarrollarse dentro de comunidades denominadas “falansterios”, que estarán formados por un número de personas no superior a las 1600. Estas deberán desempeñar actividades genéricamente relacionadas con el territorio circundante, al extremo de dotarse también de una pequeña parte de industria y de trabajo artesanal. Hostil a toda forma de socialismo igualitario  y moralista, Fourier pensaba que no era necesario suprimir la propiedad privada y la desigualdad social (la renta de cada asociado es proporcional a su trabajo, a su talento y al capital eventualmente invertido), pero esto no debería comportar el retorno de formas de competencia y la explotación ligadas a la propiedad privada burguesa.

El Estado popular deberá constituir el tejido organizativo-institucional que acompañe a la obra de formación del “hombre nuevo”, preciosa sustancia celular del nunca extinto filón áureo de la raza ario-europea. Sera preciso laminar y pulverizar los sustentáculos políticos, sociales y económicos que mantienen  -cual solidas plataformas los procesos de recambio de las oligarquías burguesas y plutocráticas que dominan los regímenes democrático-parlamentarios.

 Lazos de clientelismo-entretejidos de forma implacable y enérgica dentro de una sociedad donde el hombre brilla por su ausencia y predomina el gusano- anudados alrededor de las burocracias de Estado, de partido y de sindicato; consolidados status sociales burgueses (por que si bien es cierto que la burguesía es antes que nada una mentalidad – en esto estamos de acuerdo- no es solamente esto, dado que ella se expresa simultáneamente también en la ostentación del poder y del privilegio particular mediante estratificaciones sociales muy definidas, concretas y socio-económicamente caracterizadas); poderosas y determinantes concentración de riqueza económico-financiera obtenidas de cualquier modo; son las baterías en las cuales y en su torno a las cuales se educan y en las que, posteriormente, se encajonan para su engorde dentro de las estructuras del Estado democrático los defensores, o mejor aun los siervos que aseguran la hegemonía social del partido único de la burguesía.

  Se trata de masa gregaria a la que se hace pasar fraudulentamente por clase dirigente, cuya única y muy difusa traza de identidad resulta artificiosamente conferida por la adhesión a las convenciones sociales, a los dictados de las modas culturales y a ese dominio de la apariencia en el que se funda y encuentra respaldo y reconocimiento la micro moral utilitarista y los criterios de valoración cuantitativos y materialistas del “último hombre”.  Y nos referimos aquí al insecto travestido con mascaras grotescas que, en la sociedad burguesa, en medio de esfuerzos innumerables, parecen dotarlo de un semblante más o menos humano.

En el Estado popular la formación de la aristocracia política afluye al margen de cualquier condicionamiento económico o social proveniente de la sociedad civil. La calidad del hombre se valora por la capacidad de adhesión a una visión del mundo centrada sobre valores éticos y, allí donde se den las condiciones espirituales.

 La relación burguesía-sociedad, es decir la relación existente entre ocupante y espacio de ocupación, será sustituida por la relación Estado-comunidad del Pueblo, donde el primero resulta ser el evocador y la segunda el ámbito social al cual se dirige la llamado del Estado, ante la que solo una minoría de electos responderá, mejor aún, podrá responder, afín de asegurar el necesario, fisiológico, recambio orgánico de la aristocracia política del pueblo.

Integrados en las organización políticas del Estado, los miembros de la comunidad, desde la mas tierna infancia, están situados en una posición de paridad de condiciones en las que no hacen mella, en una palabra no pesan, preconcebidos status económico-sociales mas oemos favorables o posiciones de privilegios adquiridas por cualquier medio. La imposibilidad técnica –garantizada por la regulación comunista, que, sin embargo, deberá conjugarse con el nacimiento de un nuevo tipo humano- de acumular individualmente bienes económicos instrumentales y de consumo, impiden que los miembros del Estado popular hagan depender su rango dentro de las estructuras estatales de la posesión de riquezas materiales. Asi, se desarrollara un proceso de diferenciación jerárquica, enraizada en la diferente naturaleza física, intelectual, ética y espiritual (mejor incluso: racial) de cada cual. No ofensivas desigualdades basadas en la riqueza y en el origen social, sino autenticas jerarquías cualitativas fundadas en una diferente morfología ontológica.

La organización comunista del Estado popular deberá crear espacio absolutamente libres respecto a los mecanismo y a las dinámicas contractuales y mercantiles que caracterizan a la sociedad burguesa, o lo que es lo mismo, deberá suscitar los presupuestos tenico-estructurales idóneos a fin de coronar la obra de desintoxicación con la que el hombre será liberado del veneno inoculado por la ética mercantil judeo-burguesa. Resulta imprescindible derribar los pilares sobre los que la era económica se ha consolidado y prosperado, señalando y destruyendo instituciones económicas y sociales que, objetivamente, han constituido el hummus en el cual el partido único de la burguesía ha articulado su dictadura hegemónica.

Un Estado que pretenda realizar su esencia aristocrática y jerárquica con objeto de permitir a sus miembros el vivir una existencia organiza, no puede prescindir de acometer soluciones radicales que, situándose mas alla del nihilismo, deroguen las formulas económicas mercantiles: “…debe quedar esterilizado el ambiente del cual el burgués extrae vida: ¡Tal es la razón de una regulación económica comunista!

  El régimen de comunismo devienes tendrá la misión de eliminar el diafragma económico y contractual que, con la afirmación burguesa, constituye el único nexo vinculante entre un hombre y otro. La supresión de las articulaciones estructurales del capitalismo, una vez confinada la economía a un área marginal y no esencial, creara un espacio libre capaz de permitir  al hombre asumir y expresar su real expresión y dimensión ético-espiritual. La inexistencia de finalidad es individualistas ajenas al Estado, volverá natural y lógica la abolición  del régimen de titulariedad privada de los medios de producción, de la riqueza inmobiliaria y de la concentración financiera, elementos e intereses objetivamente extraños con relación a los fines de Estado.

Sin embargo, debe admitirse que la función desempeñada por la propiedad privada en la civilización clásica o en la romano-germánica medieval no fue aquella atribuida en las sociedades burguesas: o sea, una entidad económica y cuantitativa objeto de explotación productiva, propiciadora de bienestar material y dinero, pasaporte que permite trepar en la escala de los llamados “niveles sociales”. Por otra parte, no se puede negar que el cuadro económico, caracterizado por una relación equilibrada entre producción y consumo, no era en absoluto el del actual “demonismo productivo”, sino que, al contrario, presentaba singulares analogías y puntos comunes con que, hoy, podrían ser actualizados en el contexto de una economía de tipo comunista.

 La propiedad privada, salvo para el pensamiento liberal-democrático (véase Locke), no ha representado nunca un valor por si mismo: no ha tenido jamás un crima de “sacralidad” y de inviolabilidad; no ha poseído jamás una autónoma, intrínseca esencia capaz de conferir un valor que la eleve por encima de su función meramente instrumental. La propiedad privada es hoy la proyección organizativa y estructural del fraccionalismo individualista-burgués. Para nosotros, el régimen jurídico al cual se someten los bienes materiales desempeña una función dependiente, -por consiguiente: relativa e instrumental- frente a la categoría de lo Político, la cual no admite ni consiente la existencia de magnitudes absolutas e intocables sobre el plano contignete de la esfera socio-económica.

“Al principio se poseían riquezas porque se era poderoso. Ahora se es poderoso porque se tiene dinero. Solo el dinero eleva al espíritu sobre un trono. Democracia significa identidad perfecta entre dinero y poder”.

Ante propiedad y riqueza expresaban posiciones de poder cualificadas bajo el aspecto de grandeza interior; ahora las posiciones de privilegio son consecuencia de la solidez del patrimonio económico y financiero, adquirible mediante las típicas dotes de mentalidad mercachifle judeo-burguesa.

Por consiguiente, existía un vínculo orgánico e inmaterial entre la personalidad y propiedad, entre función desempeñada y riqueza, entre dignidad personal y posesión de bienes. De este modo, dotando a la economía de un sentido que la transcendiera, se le impedía hacerse autónoma y constituirse en razón de si misma, objeto que aplasta, que ahoga y extingue toda forma de dignidad, de aspiraciones y de sensibilidad.

 Estas observaciones deberían ser suficientes para demostrar lo infundado de posibles refutaciones esgrimidas por quien quisiera ver en la utopía comunista-aristocrática del Estado popular una burda imitación de los regímenes socialistas, más o menos reales, de inspiración marxistas.

 Pero, por rigor expositivo, resulta interesante detenerse en el concepto de comunismo.

Comunismo, en la acepción marxista, no es copropiedad, porque esta es un modo de ser de la propiedad, asimilable al concepto de “communio” elaborado por el derecho romano. Solo una persona o una comunidad de personas o una entidad que posea un contenido ontológico pueden ser titulares de una propiedad.

 El Estado socialista que, según Lenin, está destinado a terminar “en el basurero de la historia”, no puede ser titular de los bienes de la nación, puesto que no es más que una mera superestructura, carente de una esencia que pudiera dotarlo de una realidad ideal de tipo platónico. Para los marxistas, el estado es un aparato burocrático-represivo, un instrumento útil durante una fase de transición en el curso de la cual debería acaecer el paso del socialismo al comunismo. Así pues, en la sociedad marxista, la abolición de la propiedad privada es en realidad expropiación de la propiedad del pueblo en beneficio de la oligarquía tecnico-burocratica, en cuyas manos se realiza la coincidencia entre poder político y poder patrimonial. De hecho, la propiedad sin propietario no existe: la propiedad es del pueblo o de la oligarquía; la propiedad atribuida a instrumentos o a fantasmas jurídicos exentos de contenido humano u ontológico (El Estado marxista) es solamente una pantalla que oculta la expoliación del pueblo por parte del poder oligárquico, que concentra en sus manos el monopolio discrecional de los bienes de una nación.

   En las concepciones tradicionales, al contrario, el Estado es el espacio de las formas ideales, de los arquetipos ontológicos preexistentes y superiores a la realidad concreta que ha sido modelada en ellos y por ellos. El Estado, por lo tanto, “es”, no constituye un instrumento sino un centro real de poder que puede, en consecuencia, ser titular de los bienes de la nación, de los cuales concede la posesión a los miembros de la comunidad del pueblo, que deben emplearlos de acuerdo al bien común.